El arquitecto César Naselli recibió el título de Doctor Honoris Causa.


Arquitectura

En 1959 un grupo de hombres, entre los que se encontraban los arquitectos Julio Pinzani y Ernesto La Padula, proponía al Honorable Consejo Académico de la Universidad Católica de Córdoba organizar un centro de estudios con vistas a la constitución de una facultad. El 9 de octubre pasado, en el año del Cincuentenario de la fundación de la Facultad de Arquitectura, la Universidad Católica de Córdoba convocó a docentes y egresados para homenajear a aquellos hombres de ciencia, conciencia y compromiso que llevaron adelante el proyecto y para hacer entrega del máximo título honorífico contemplado en su Estatuto Académico, el de Doctor Honoris Causa, al arquitecto César Naselli.
Durante el emotivo acto, el decano de la Facultad de Arquitectura, Ian Dutari, dijo: “Nuestro verbo es construir. Imaginar, proyectar y construir: poner en la realidad. ¡Cuánta maravilla hay en nuestro trabajo! Pero si pretendemos que la ciudad retome su rol de favorecer la felicidad de los hombres, debemos aspirar a poder ser también constructores de sentido, constructores de justicia, constructores de oportunidades.”
“Cada generación ha tenido un desafío, y saber interpretar o descifrar ese desafío es su responsabilidad colectiva”, sostuvo.
Naselli, por su parte, recorrió en su discurso la historia de la institución y resaltó: “La Facultad se consolidó como un espacio de libre-pensamiento, y junto a la Universidad, en las épocas oscuras en las que se presentaron funcionarios con listas de personas perseguidas, siempre protegió la integridad y seguridad, tanto personal como profesional, de su cuerpo de alumnos y profesores. Eran las épocas del Rector Hipólito Salvo, sj, cuando frente a las situaciones de injusticia y persecución, la Universidad optó por la defensa y protección de los más vulnerables. Yo fui testigo de numerosas situaciones de este tipo”.
Finalmente, el Rector de la UCC, Rafael Velasco, sj, remarcó el compromiso social de la Universidad como eje fundamental la institución: “Los aniversarios son tiempos de celebración y reflexión. Sería una lástima que el Cincuentenario pasara y no nos dejara nada más que el festejo y las anécdotas. Sería importante que el Cincuentenario nos ayude a ser mejores. Que la mirada agradecida sobre la propia historia nos impulse a mirar el presente con deseos de servir mejor, de ser más comprometidos, de que lo que aprendemos y enseñamos sea para trabajar por construir una sociedad más justa, una sociedad en la que no haya más hermanos nuestros viviendo entre chapas y cartones, carentes de una vivienda digna y de los servicios básicos”.