Con otra visión
Después de tres años...
Memoria de gestión
\\\\\\\"La Universidad jesuítica puede y debe descubrir en su propia contextura institucional y en sus genuinos objetivos, un nuevo terreno específico y adecuado para el encuentro de la Fe que obra Justicia.\\\\\\\" (Congregación General 34, Decreto sobre las Universidades de la Compañía de Jesús, número 7)
\\\\\\\"La complejidad de los problemas que encaramos y la riqueza de oportunidades que se nos ofrecen piden que nos comprometamos en la construcción de puentes entre ricos y pobres, y el establecimiento de vínculos de advocacy de apoyo recíproco entre aquellos que detentan el poder político y aquellos que encuentran dificultad en hacer oír sus intereses. Nuestro apostolado intelectual (en particular nuestro ministerio universitario) nos proporciona una ayuda inestimable para edificar estos puentes, ofreciéndonos nuevos modos de entender en profundidad los diversos mecanismos e interconexiones de los problemas actuales. Muchos jesuitas en instituciones educativas, de promoción social y de investigación, junto con otras personas dedicadas directamente al trabajo con los pobres ya están efectivamente consagrados a esta tarea.\\\\\\\" (Congregación General 35, Decreto sobre la misión de la Compañía de Jesús en el mundo actual, número 28)
Hace ya tres años asumíamos la misión de guiar a la UCC. Nos propusimos, quien esto escribe y su equipo de vicerrectores, metas claras que han sido explicitadas en los discursos inaugurales de esta gestión universitaria, y posteriormente en los ejes de la gestión.
Luego de tres años de andar, al comenzar un segundo período, parece conveniente hacer un balance y plantearse los desafíos que debemos afrontar como universidad en el trienio que va de noviembre de 2008 a noviembre de 2011.
Compromiso social y calidad académica: dos caras de la misma moneda
En primer lugar, nos propusimos avanzar integradamente en un proceso cada vez más marcado de calidad académica unida al compromiso social. Esto queda enunciado en el primer eje de la gestión. Nos propusimos que la docencia y la producción del conocimiento debían tener como trasfondo y fuente las necesidades de la sociedad, en particular los problemas de los que más sufren, los desfavorecidos, los pobres.
En esta línea doble se comprende, por ejemplo: el crecimiento en el área de investigación. La UCC cuenta actualmente con casi 100 equipos de investigación en diversas disciplinas. Eso ha significado inversión de dinero y replantear una política de investigación centrada en cinco áreas-problemas, que reflejan las prioridades de la UCC respecto de los problemas sociales. Investigación unida a proyección social del conocimiento. En esto aún nos falta avanzar, a fin de que el área de Investigación pueda articularse mejor con el área de Responsabilidad Social Universitaria (RSU), y con una mejor y más efectiva vinculación tecnológica con el medio; sin embargo, los pasos dados son significativos.
Nos importa la docencia, en particular una docencia que sea capaz de formar graduados concientes y compasivos con la realidad, capaces de descubrir que su profesión puede ser transformadora de la sociedad. Por eso, se han implementado los proyectos de Responsabi-lidad Social Universitaria, que vinculan aprendizajes con comunidades necesitadas y un modo diferente de hacer docencia: en la práctica, aprendiendo desde el intento de resolver problemas sociales, de comunidades concretas, con la participación activa de las comunidades. En esta línea, se inscriben los 25 proyectos que se han llevado adelante en 2008 con incentivo de la UCC, y con el trabajo invalorable de docentes y personal administrativo, guiando grupos de alumnos. También los 7 programas estables de vinculación del saber con la comunidad (que ya están consolidados) confirman que este eje de gestión es clave.
Si pensamos que hace tres años había sólo algunas iniciativas de cátedras, no existía el área de RSU, ni tampoco estaba tan claro que fuera una prioridad institucional unir academia y problemas sociales, se ha avanzado mucho. Estamos en un proceso, que como todo proceso lleva su tiempo, pero transitamos en la línea correcta.
Incentivos para la calidad
Académicamente hemos reformado el Reglamento para la selección docente, por lo que todas las cátedras vacantes y nuevas deben ser cubiertas a través de un proceso de selección, que incorpora en su segunda parte la modalidad de concurso con jurado. De este modo, estamos intentando hacer un proceso más objetivo, a la vez que respetuoso de nuestra identidad, para incorporar los mejores docentes.
El programa especial de becas de postgrado, por el que actualmente 50 docentes de la UCC reciben ayuda para hacer su maestría o doctorado, es otra iniciativa que tiende a generar las condiciones de posibilidad de mejora de la calidad de nuestra docencia, y, a su vez, de la producción y proyección social del conocimiento.
Los programas de incentivos para publicaciones y participación en congresos es otra iniciativa en la misma dirección.
En los aumentos a las remuneraciones realizados, hemos privilegiado también un plus para aquellos que tienen título de maestría y doctorado.
Los cursos de formación docente ofrecidos por la Secretaría de Pedagogía Universitaria (SPU) y las jornadas de reflexión docente de comienzos de año intentan aportar a la formación docente.
Con todas estas decisiones la UCC quiere incentivar una mayor calidad docente, unida a la preocupación por transformar la sociedad.
Formación integral
Otra preocupación reflejada desde el comienzo es lograr una reflexión crítica sobre la realidad y el ejercicio mismo de la propia profesión abrevando de las fuentes del Evangelio y una cosmovisión cristiana. La creación del Departamento de Formación ha sido una iniciativa que tiende a facilitar el diálogo entre las materias troncales de la carrera y la visión antropológica y teológica cristiana. Muchos alumnos dicen que las materias de formación no tienen que ver con su carrera. Tal vez en algunos casos aún nos falta lograr un mayor vínculo con los temas académicos de algunas carreras, pero es innegable (para quien quiera verlo honestamente) que sí aportan, y mucho, a la formación integral del profesional que queremos formar en esta Universidad, y que lo hace diferente.
La presencia del Departamento de Formación y del área de Pastoral se ha incrementado en su oferta y variedad. Vamos intentando generar una conciencia crítica y constructiva, inspirada en el Evangelio de Jesús de Nazareth.
Saldando antiguas deudas
A nivel de gestión hemos incorporado el salario familiar, y la posibilidad de contar con una obra social para nuestros docentes. Queremos unir fe y justicia, acción universitaria con justicia, y eso (creemos) debe darse no sólo hacia afuera sino también hacia adentro; por eso hemos intentado saldar estas deudas históricas que, en su momento, por diferentes razones fueron postergadas.
A nivel de formación permanente de nuestro personal administrativo hemos dado algunos pasos incipientes, pero aún debemos avanzar más organicamente. La creación del área de Personal y las acciones realizadas el año 2007 y 2008 marcan una tendencia que esperamos consolidar.
Presencia social de la UCC
La participación de la Universidad como actor social ha crecido de manera significativa. Artículos firmados por docentes y directivos, participación en procesos importantes para Córdoba, como (por ejemplo) la reforma política, la formación de dirigentes políticos y sociales, la discusión de temas como la deuda externa, y otros, significan proyección institucional en favor de la sociedad.
Gestión de recursos e infraestructura
A nivel de infraestructura hemos crecido, pero aún nos falta. Es el área en la que hemos tenido más dificultades, pero vamos avanzando. La adaptación de las instalaciones para personas con discapacidad se va haciendo realidad. Los edificios son antiguos y fueron construidos con otra sensibilidad; adaptarlos nos va llevando tiempo, pero lo vamos haciendo. Esperamos en poco tiempo avanzar significativamente. Del mismo modo que, luego de haber realizado los estudios pertinentes, durante el año que viene esperamos poder avanzar en la puesta en uso de la plana baja del edificio de la nueva biblioteca.
Vinculación internacional
La vinculación internacional de la UCC ha crecido, no sólo en el número de alumnos de diversas universidades extranjeras que vienen y en los alumnos nuestros que hacen intercambio, sino también en los convenios y vinculaciones efectivas que hemos ido consolidando con universidades de Europa, de América latina y de América del Norte. Es destacable nuestra activa participación en las redes de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús (Ausjal), y los lazos crecientes con universidades de Estados Unidos y de España.
¿Qué nos espera?
En estos tres años se ha marcado un rumbo. Los próximos tres serán, seguramente, años de consolidación y de institucionalización de muchos de estos procesos puestos en marcha. En el Plan de Desarrollo UCC 2009 - 2013, elaborado durante este año y aprobado por el Consejo Académico, que presentaremos en febrero de 2009 en las jornadas docentes, se define el horizonte, los objetivos generales y las metas que nos proponemos alcanzar en cinco años como Universidad.
Pero también, este trienio será el tiempo de articular mejor diferentes dimensiones, tales como: calidad académica y conciencia social; investigación y Responsabilidad Social; investigación con transferencia y desarrollo. En esta última dimensión, trabajaremos concretamente implementando una oficina de vinculación tecnológica, que ayudará a ir consolidando esta vinculación necesaria entre investigación y empresa, para lograr desarrollos tecnológicos que puedan ser transferibles y redunden, a su vez, en un mejor incentivo para la investigación.
Estamos elaborando los instrumentos para generar mecanismos de evaluación docente y directiva que ayuden a favorecer un círculo virtuoso entre investigación, postgrado, proyección social y docencia.
Queremos hacer una Universidad cada vez más inclusiva, por eso también vamos a ampliar y diversificar el programa de becas UCC.
Finalmente, volvemos al principio
Pero todo esto no sirve de mucho si perdemos de vista lo esencial: la UCC tiene una misión, que le viene de ser Universidad jesuita: unir academia y justicia, tender puentes entre quienes producen el conocimiento y quienes tienen grandes necesidades de ese conocimiento para superar situaciones de opresión, pobreza, marginalidad, irrespeto de sus derechos más básicos. Para esto, es una Universidad jesuita. Quien crea otra cosa se equivoca. Por eso, necesitamos docencia contextualizada, crítica y de calidad; por eso, necesitamos ser excelentes académicamente para dar una muy buena formación. Pero sin conciencia social, esa formación será un instrumento más de opresión social. Le será útil sólo a nuestros graduados (tal vez, porque no sirve de mucho ser un profesional exitoso en un país fracasado), pero no a la sociedad que necesita profesionales y académicos diferentes.
Durante esos tres años, hemos tratado fundamentalmente de marcar un camino con las palabras, las acciones y las políticas. Las realizaciones pueden evaluarse de diverso modo, pero es lo que hemos intentado de la mejor manera que hemos sabido; es lo que intentaremos; es a lo que seguimos convocando a toda la comunidad universitaria.
Este largo, sesgado y tal vez farragoso recorrido por lo realizado en estos tres años no intenta ser una suerte de autofelicitación. Quiere ser una toma de conciencia para todos del camino andado, y así poder dar gracias a Dios por lo realizado, agradeciendo tambión a todos los que han puesto su ciencia, su conciencia y fundamentalmente su compromiso, para que avancemos por este camino. Es también, este balance, una invitación a todos a seguir sembrando con generosidad, concientes de que el fruto no está en nuestras manos, pero que a nosotros nos corresponde sembrar como es debido para que otros puedan cosechar en abundancia.
